El destino a veces es muy cabrón y esta vez se pasa de eso. Ahí está , frente a mi puerta, como si nada hubiera pasado ,como si nunca hubiera desaparecido.
Apoyado en un árbol con sus botas militares, sus vaqueros rotos, su chupa de cuero, pelo cortadito al ras. Sus ojos verdes, tan verdes que casi son transparentes. Su boca risueña y su siempre cigarro colgado. Quién fuera árbol para volver a estar apoyada en él. Cojo aire, abro la puerta y salgo a la calle.
Camino decidida mirando al frente. Lo ignoro y al pasar por su lado me dice «hola mi caipiriña» mi corazón se salta un latido o quizás es que vuelve a latir porque vuelve a estar ahí mirándome, hablándome, al alcance de mi mano pero decido que lo mejor es seguir caminando como si fuera una simple imaginación de mi mente como si nunca estuviera ahí porque no quiero recordar las veces que he estado sin él, no quiero recordar que un día desapareció sin decirme adiós.
Continúo caminando y entonces toma mi mano y me dice «nena háblame» me giro con toda la rabia que guardo en mi corazón y a mi alma y le doy tremenda bofetada. Sigo caminando mientras que se queda frotando su mejilla, le oigo murmurar detrás de mí.
_ Algo es algo aunque prefería tus otras caricias.
No puedo soportarlo y me giro chocando con él con toda la rabia puedo decirle que yo también prefería sus caricias que yo también prefería sus besos que yo también prefería nuestros momentos a escondidas al silencio, que ahora va a tener lo que se merece de mí, mi silencio, porque después de muchos meses viéndonos a escondidas un día llegué y tenía otro chófer que no era él.
Cuando pregunté dónde estaba, mi padre me dijo que había pedido el traslado, así sin más, sin un adiós, sin una explicación sin nada y yo me quedé preguntándome cuál había sido mi error en que había fallado, si le había ocultado al coronel que entre él y yo había algo.
Era su decisión no la mía. El hombre que me traía loca, era mi Jack , era mi soldado, pero se ve que yo no era importante para él porque me dejó tirada como una colilla, peor porque una colilla la pisas y él ni siquiera eso.
Vuelvo a caminar y dejarle parado en la acera, no quiero nada de él no, quiero saber por qué, porque ahora ya no me duele el corazón al pensar en él, porque ahora ya no lloro por las noches, porque ahora puedo tomarme un café sin recordarle pero no él tenía que volver otra vez a revolverlo todo él tenía que volver a poner mi mundo patas arriba.
_¡ Que te den Jack!
_¡ Nena espera por favor! déjame hablar contigo.
_¿ Ahora?¿ Ahora quieres hablar? pues no, ahora soy yo la que no quiere hablar contigo.
_ No es tan fácil como piensas, todo tiene dos versiones la tuya y la mía, tú has puesto la tuya déjame darte la mía.
_ No, no quiero tu explicación ahora, han pasado muchos meses, ahora no la necesito.
_Joder nena.
_No gracias, no me apetece.
Sigo caminando, necesito alejarme de él.
Le escucho reírse.
_Estás preciosa. Toma un café conmigo por favor.
Su voz suplicante me hace detenerme. Las lágrimas bailan en mis ojos. No puedo resistirme a él. No pude desde la primera vez que lo vi y tampoco podré ahora.
Entro a la primera cafetería que veo y él conmigo. Me siento y miro la carta de cafés.
Un camarero nos atiende.
_Para mí un café vainilla y para él un café solo doble, gracias.
Ni siquiera he mirado al camarero.
_ Tú y tus cafés raros.
_Tú y tus solos. —Replico.
Repaso su cara , sus preciosos ojos, está más delgado y tiene ojeras y aún así sigue siendo muy guapo.
Nos dejan los cafés y un plato con pastas. Hundo la cuchara en la espuma y me la llevo a la boca.
_Siempre me gustó verte hacer eso.
_¿Porqué?
_No sé nena , es sexy.
_Sabes a lo que me refiero .
_Nena lo siento, no quise herirte , yo…
Se frota la cara con ambos manos y las pasa por su pelo , justo lo que me gustaría hacer.
_ Yo simplemente necesitaba desaparecer , tú también ibas y venías y nunca te pedí explicaciones, no creí que fueras a enfadarte.
_ Sabías cuando me iba y cuando llegaba, esperé una llamada, un simple mensaje, sabía que entre tú y yo no había nada Jack pero creí que al menos era tu amiga .
_ Y lo eres nena, si no lo fueras no estaría aquí, pero a veces necesito desaparecer . Tu padre me dijo que sabía que venías por alguien si yo sabía algo y dije que no. Que te llevaba a donde pedías y nada más.
_¿Tenías miedo de mi padre?
_No, tenía miedo de mi, cada vez te echaba más de menos .
Agacha la cabeza y lo dice como un niño al que han pillado haciendo una trastada.
_ Yo también te echaba de menos.
_Sé que debí hablar contigo pero no quería cambiar tu vida ni la mía, tú tienes tu vida aquí y yo no se ni donde tengo la mía.
Deslizo mi mano sobre la mesa y la dejo sobre su mano. Me mira y entrelaza sus dedos con los míos. Las lágrimas se deslizan sobre mis mejillas y el me susurra un lo siento que me llega al alma.
_Vamos—susurro.
Pago los cafés y salimos cogidos de la mano y en silencio de vuelta a mi casa. Ninguno dice nada. Cierro la puerta y me saco la cazadora, el sigue apoyado en la puerta mirándome. Camino hacia mi habitación. Me sigue.
_¿Vas a decir algo nena?¿ Me perdonas?
Me giro y me acerco a él.
_Quítate la cazadora y las botas.
Obedece. Deja su cazadora sobre la silla y las botas debajo de la silla.
Me acerco y su olor me envuelve. Apoyo mis brazos en su cuello y me frente en la suya.
_Bésame.
Sus manos van a mi cintura y su boca a la mía. Me besa despacio al principio pero pronto perdemos la cordura. Demasiado tiempo sin tocarnos. Demasiado sin saborearnos. Tiro de su camiseta con una mano y con la otra de sus vaqueros. Y él busca frenético el cierre de mi vestido.
_Parece que tenemos prisa —Dice entre besos y caricias.
_Yo la tengo.
Me quito el vestido y el hace lo propio con su camiseta .
_ Joder nena, lo que eché de menos estos putos conjuntos de lencería, vas a matarme con ellos.
Doy una vuelta lentamente para que lo vea bien, un sujetador de encaje negro y fucsia a juego con un culot y el liguero. Cae de rodillas con el bóxer puesto solamente. Me toma de las caderas y besa mi vientre mientras susurra una y otra vez que le perdone.
_ Ey ven aquí —Tiro de él y lo beso.— Ahora estás aquí , lo solucionaremos juntos , ahora hazme el amor.
_¿Dónde quedó lo del sexo salvaje entre nosotros?
_No lo sé, ahora sólo quiero sentirte dentro de mí.
No se cuantas veces lo hemos hecho, he perdido la cuenta, no ha quedado un rincón sin besar, sin acariciar , sin saborear, ahora estoy entre sus brazos y él duerme. Sinceramente no se que va a pasar , si va a quedarse o va a desaparecer de nuevo pero es un riesgo que asumo porque la vida sin riesgo es aburrida.
By
Cruz Halls👠

