Amor Incondicional

Primer capítulo de una novela. Si os gusta tengo la intención de publicarla. Espero sorprenderos en cada capítulo. Acepto opiniones (buenas, malas y creativas). Son 10 capítulos donde la trama se irá mezclando con erotismo, acción, intrigas, misterio.

Capítulo 1.

Mi marido lo había preparado todo tal como a él le gusta. A mi me entusiasmaban sus planes, siempre tan detallistas y originales.

Aquella tarde que estábamos libres de hijos, me había dejado preparada sobre la cama todo un arsenal de armas de mujer. Tenía muy buen gusto, y por eso, casi nunca le tenía que hacer cambios en sus elecciones. Además, me sentía muy afortunada, porque cuando íbamos de compras, siempre encontraba las prendas que más se adaptaban a mi. Era una suerte contar con un marido que sabía de moda como tu mejor amiga.

Después de un largo baño, me afeité mis partes mas íntimas, lentamente, pensando en la noche que iba a tener por delante.

Tremendamente perfumada y desnuda fui escogiendo las prendas expuestas encima de la cama. Unas bragas de encaje, con sus sostenes a conjunto. El último regalo que me regaló tres días antes en vistas para la ocasión.

Una vestido que me quedaba de vértigo, con un escote especial para dejar entrever mis encantos.

Hasta las joyas me había dejado seleccionadas.

Y finalmente la nota final. Unos botines muy finos y cómodos que me potenciaban la figura perfecta para una velada romántica.

Miré por la ventana, y puntual, como siempre, estaba el coche esperando en la calle. Me acabé de maquillar y retocar y bajé. El chófer al verme salió, y me abrió la puerta de atrás.

El coche, inmaculado por dentro, y con un ambiente musical agradable. Me preguntó si deseaba tomar algo, mientras me enseñaba la guantera a modo de invitación.

– No. muchas gracias. Ahora no me apetece nada. No quiero empezar a beber con el estómago vacío. La noche promete larga.

– Está muy sexy y elegante.

– Gracias. Es para una buena ocasión.

No volvimos casi a hablar. Simplemente me relajé a ver el paisaje que observaba por la ventana mientras escuchaba la música.

Diez minutos más tarde, el móvil sonó. Miré la pantalla, y le pregunté a mi chofer habitual.

– ¿Falta mucho?

– 5 minutos. Ya estamos cerca.

Cogí el móvil y escribí “5 minutos”.

Estaba con aquel nivel de nervios de las citas primerizas. No se porque me sentía así, pero mi marido era único preparando citas y aquella llevaba los signos de ser una velada inolvidable.

No sabía donde íbamos a cenar, así que simplemente me dejé ir y me dispuse a disfrutar la velada.

El coche paró.

– Es aquí. Me indicó el chófer.

Salió del coche y me abrió la puerta trasera.

– Muchas gracias.

– No hay de que. Que pase una velada agradable, señora. Estaré cerca. Les pasaré a recoger en cuanto me avise.

– Gracias. Hasta luego.

Nuestras miradas se cruzaron, y me pareció entrever un guiño de ojos mientras intuía una sonrisa. Tenía un nudo en el estómago así que simplemente le sonreí y me aproximé al interior del restaurante que tenía delante frente al mar.

– ¿Qué tal? ¿Como estas? Aparte de super atractiva.

– Bien, muchas gracias. Tu también estas bien.

– ¿Se te ha hecho raro venir con un chófer personal?

– Muy raro, pero excitante.

– Genial. ¿Pasamos dentro y nos sentamos? Tengo mesa a primera fila del mar.

El lugar era increíble. Nunca había estado antes y me pareció mágico. La noche era espectacular y la vista del mar con el reflejo de la luna en el horizonte aún lo hacia más especial. Me fijé que aquella noche se había vestido con una camisa blanca muy sensual que no había visto con anterioridad.

Escogí entre la extensa carta algo sumamente sabroso pero no abundante. Mientras él pedía una botella de Cava Brut Nature. Cuando el camarero nos trajo el cava y nos lo sirvió en las dos copas, él la alzo en alto, y mirándome a los ojos, brindó:

– Por ti.

– Por la Vida, fue mi respuesta guiñándole un ojo.

Hicimos chocar las copas y saboreamos el primer trago. Reconozco que me encanta el Cava, y aquel momento me pareció soberbiamente dulce y sensual.

La cena fue transcurriendo de una manera pausada y poco a poco íbamos soltándonos. La charla fue cada vez llevándonos más a nuestra vida personal y al futuro. El reconocía que a esta altura de su vida, trata de vivir el momento sin esperar grandes compromisos con el futuro. Yo asentí porque en este momento, y con todo lo vivido, mi conclusión es que has de vivir la vida a cada momento. Si algo me hace sentir bien, lo sigo. Si no, lo abandono. La vida a los 50 te da lecciones y esa era una que me había quedado marcada. Hay que disfrutar el presente. Por suerte, mi marido piensa igual, y eso es una ventaja. Cuando tu compañero de vida piensa igual y en la misma dirección, la vida se hace más simple, porque no tienes que andar con discusiones tontas sobre lo verdaderamente importante.

Estuvimos aun un rato apreciando el momento y el encanto del paisaje.

Cuando hubimos acabado decidimos dar un paseo por la orilla del mar. Realmente parecíamos un par de enamorados. La conversación era interesante. Él siempre me había conquistado con sus toques de humor y su forma de ver la vida.

A medio paseo me cogió la mano. Las mariposas aparecieron como hacía años que no las sentía. Aquellas manos grandes entrelazadas con las mías. Me explicaba que de pequeño le enseñaron que las manos tienen esta forma especial precisamente para poder cogerse intercaladas con otras manos.

No se si era el lugar, el clima, el alcohol ingerido, o aquellas palabras dulces y sabias, pero nos miramos fijamente y nos dimos un beso, como de aquellos primerizos. Muy dulce, húmedo. Realmente necesitaba transferirle a ese hombre lo mucho que le apreciaba.

El tiempo se detuvo con nosotros frente al mar. No sé el tiempo que estuvimos. Hasta que recordé que mi chofer estaría esperando un mensaje.

– Tengo que avisarle.

– De acuerdo.

“ ¿En 10 minutos puede recogernos en la entrada del paseo marítimo?

“ Por supuesto. Ahora voy señora”

Seguimos abrazados y besándonos como dos recién declarados. Me sentía muy feliz por haber dejado vivir mis impulsos y sentimientos.

Puntual el coche llegó y paró. Mi chofer especial se bajó y nos abrió las puertas de la parte trasera.

Nos acomodamos allí, hasta que me preguntó :

– ¿ Han disfrutado la cena? ¿Donde les llevo ahora?

– La cena fantástica. ¿ Donde nos lleva? Hice la pregunta mirando y esperando que el me guiara y ayudara con alguna señal.

– Si te parece bien, en casa. Creo que para la primera cita ya tengo demasiadas emociones.

– De acuerdo. Llévanos a su casa.

El coche arrancó y pude ver como me sentía observada por el retrovisor. Quise mostrarle como habían ido las cosas, así que me lancé y besé al hombre que estaba sentado a mi lado. Era una manera de celebrar como había ido la noche con aquel hombre que me hacía volver a sentir sensaciones nuevas.

El beso fue duradero y apasionado. Pude ver de reojo abriendo un ojo, como mi chófer no se perdía detalle. No me di cuenta y ya estábamos parados delante de su casa.

– Hemos llegado. Dijo mi chofer a nivel interrupción.

– ¿Quieres subir? Me Preguntó mi apasionado amante.

– No. Hoy no. No tengamos prisa.

– Como quieras. Me lo he pasado muy bien. Sois muy afortunados.

– Gracias. Sé que lo soy.

El chofer salió y abrió la puerta de mi nuevo amante. Salió y se dieron la mano.

– Gracias por hacer feliz a mi mujer esta noche.

– Gracias a ti. Sois fantásticos los dos. Hoy no dormiré.

– Hasta la próxima.

– Adiós. Dijo y haciendo una última entrada en el habitáculo del vehículo para besarme por última vez esa noche.

Mi chófer, mi marido, arrancó el vehículo en dirección a nuestra casa, mientras por la ventana podía ver como mi amante se introducía en la suya.

– Gracias. Te amo, mi amor.

– Gracias a ti. Eres lo más. Sabes que soy y existo para servirte y hacerte feliz. ¿Recuerdas?

Llegamos a casa y subimos abrazados hasta la habitación. Simplemente nos desnudamos. Él me abrazó por detrás y se acurrucó a mi.

– ¿Quieres hacer el amor? Me preguntó.

– Estoy agotada. Abrázame. Mañana por la mañana te compenso.

– Ok. Te amo y te deseo.

– y yo. Respondí mientras me relajaba y notaba como una de sus manos se metía en mi entrepierna.

– Estás muy húmeda !

– Si. ¿Como quieres que esté con una noche así?

Una respuesta a “Amor Incondicional”

  1. Buena sorpresa de argumento. Empezaba suave y pensaba que no iba a pasar nada pero el final promete. Depende de como continue…
    como inicio esta bien. No hay nombres a los personajes. Esto es asi por algún motivo?

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