Noelia, el holandés y la cerveza

Experiencias: Noelia nos explica la suya.

Cuando mi marido comenzó a animarme a bromear y coquetear con otros hombres, tengo que decir que estaba un poco incrédula. Tenía miedo de que si realmente siguiera adelante y tuviera relaciones sexuales con otra persona, que terminaría soportando yo sus aventuras sexuales con otras mujeres.

Siempre hemos estado muy sinceros y no pensé por un minuto que él intencionalmente podría hacer una cosa así. Sin embargo, a veces la gente no entiende bien sus propias motivaciones y terminan reaccionando de una manera que no había previsto.

A medida que pasaba el tiempo me sentía más y más segura de su sinceridad e incluso comencé a entender sus motivaciones un poco. 


No fue hasta una noche de hace diez años cuando realmente estuve completamente convencida.


Estábamos de vacaciones en un apartamento de la costa alquilado. Habíamos alquilado el mes de julio y agosto entero porque necesitábamos desconectar. Finalmente a mi marido, como jefe de su empresa, le tocaba bajar a nuestra ciudad algunos días entre semana. No estábamos lejos, pero se había organizado de bajar las tardes del martes a la empresa y quedarse hasta la mañana de los miercoles. De esta manera podía ver a todo el equipo de su empresa, y sólo era una noche que la pasaba sólo en la ciudad. 

Nuestro apartamento tenía la terraza unida con un vecino. Un holandes de buen ver unos años más joven que nosotros. Habíamos coincidido algunos días e incluso habiamos cenado los tres juntos en la terraza alguna noche en un ambiente agradable pero sin que pasara nada. Era muy agradable.  Scott, era un hombre atractivo, que formaba parte del equipo deportivo del Ajax. Había comprado ese apartamento y en verano aprovechaba para descansar allí unos días. No era demasiado inusual verle acompañado de otras mujeres también holandesas que él invitaba a pasar unos días a tomar el sol. 

Aquella tarde de julio estaba en la piscina comunitaria y apareció él. Puso su toalla junto a mi, y estuvimos charlando y bañándonos un rato. La conversación era intrascendental pero agradable. Me fijé en su cuerpo deportivo marcado. Le comenté que aquella noche mi marido no estaba y me invitó a cenar a su terraza. Me ruboricé pero acepté.

Me sentía un poco nerviosa pero aproveché cuando mi marido me envió un mensaje preguntando que tal iba todo para anunciarle que Scott me había invitado a cenar en su terraza. Sin decirle nada más, al cabo de un instante me contestó animándome a ir a cenar y pasarlo bien. 

Me sentí mejor, y asi se lo hice saber a Scott, quien le dije, «mi marido me ha dado permiso».
respondió con una carcajada mientras me dedicaba una sonrisa que me estremeció el vello.

Para no alargarme. Scott y yo nos sentamos allí al atardecer en la terraza charlando y bebiendo cerveza que Scott había traído con él. Eso me llamó la atención por ser inusual. 

El calor y la cerveza iban haciendo que tuvieramos una gran conversación. 

En un momento dado, Scott se fue dentro a buscar la quinta cerveza común y al salir me dejó helada. La terraza sólo comunicaba con la mía , pero no era visible desde ningún lugar más. Era el último piso, y si no te asomabas, nadie podía verte. Scott apareció desnudo del todo.
Parecía una pelicula. No sabía que hacer. Evidentemente mi mirada se dirigió a su miembro y rápidamente a él pero ya se había dado cuenta que le había mirado. Me sentía rara, excitada, paralizada. En en un tono muy tranquilo y la cerveza en la mano, me dijo unas palabras que no olvidaré :

– Podemos seguir bebiendo cervezas hasta pillar una buena mierda, o podemos celebrarlo a lo grande esta noche. Y me parece que a tu marido no le importaría.

Eso me dejó helada porque no sabía si habían hablado o no. Scott me confesó que lo sabía por ver como mi marido me miraba cuando hablabamos los dos. Desde luego Scott sabía de lo que hablaba.

En fin. Fuimos dentro y continuamos la fiesta. Por la noche le envié un mensaje a mi marido «Te amo». Me respondió con un  «y yo. Disfruta». Como si hubiera visto lo sucedido.

Al día siguiente tuvimos sexo apasionadamente con mi marido. Con Scott pude tener una sesión semanal ese verano, que lo recuerdo como uno de los más calientes de mi vida.

En invierno hicimos un viaje a Amsterdamm. Y despues de eso, no nos hemos visto más pero eso suposo un nuevo inicio en mi matrimonio.

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